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Qué máquinas necesito para una fábrica de pastas

La respuesta no sale del catálogo: sale de lo que quieras vender. Cada formato entra a la línea en un punto distinto y arrastra las máquinas de antes. Acá está el recorrido completo, etapa por etapa, y qué necesita cada producto para llegar a la bandeja.

La pregunta correcta no es qué máquina, es qué querés vender

Cuando alguien nos escribe pidiendo una raviolera, la primera pregunta que le hacemos no es cuántos kilos: es con qué va a laminar. La mitad de las veces la respuesta es que todavía no lo pensó, y ahí conviene frenar.

En una fábrica de pastas hay tres etapas de máquina y una sola de ellas hace el producto que se vende. Las otras dos lo hacen posible. Elegir la máquina de formato antes que las de masa es como comprar la vidriera antes que el local.

Lo que sigue es el recorrido en orden. Leelo entero aunque ya sepas qué querés producir: el punto donde entra tu formato es lo que define todo lo que tenés que comprar antes.

Las tres etapas, y qué máquina resuelve cada una

Etapa 1 · Mezclado. Es la que define la calidad de todo lo demás. La masa de pasta trabaja al 30-35 % de hidratación y no busca desarrollar gluten: gluten de más es una pasta correosa que además se retrae en el rolo toda la jornada. Por eso la máquina tiene paletas y no espiral, y por eso una amasadora de panadería no la reemplaza —se puede empezar con ella, pero la masa sale menos pareja y con más trabajo manual—. La mezcladora se elige por tamaño de tanda y no por kilos por hora: produce mucho más de lo que la línea consume y se pasa buena parte del día apagada.

  • Modelos de 12,5 a 50 kg de harina, de 80 a 160 litros de batea.
  • Eje y paletas en acero inoxidable 304, que es lo único que toca el alimento durante todo el ciclo.
  • Volcado en tres posiciones: la batea gira para descargar y nadie levanta veinte kilos de masa a pulso.
  • Los modelos de carne abren además el rubro cárnico, útil en rotisería y casa de comidas.

Etapa 2 · Laminado. De bollo a lámina calibrada, en seis a diez pasadas con plegado y giro entre medio. Sobar no es aplastar: bajar la luz de golpe marca la masa, hace patinar el motor y desalinea los rolos. Esta es la máquina que sí puede ser el cuello de botella de la planta, y no por potencia: se satura por la persona que está parada adelante. La pregunta de escala no es cuántos kilos hace, es cuántas horas de la jornada va a haber alguien laminando.

  • Anchos de 300 y 400 mm. El ancho se decide mirando la máquina de formato que va después, no la primera compra: una laminadora más angosta que lo que sigue es un cuello de botella permanente.
  • Rolos macizos de acero inoxidable 420 y transmisión a engranajes rectos. Un rolo macizo no se deforma y un engranaje no se elonga.
  • Necesita 1,5 a 2 metros de mesada a la entrada y otro tanto a la salida. Sin eso la lámina termina colgando o doblada sobre sí misma, que es la forma más rápida de que se pegue.
  • El espesor que importa no es el que marca la escala del volante: es el que mide un calibre sobre la lámina.

Etapa 3 · Formato. Acá aparece la máquina que hace el producto. Es la etapa más corta de la jornada, la que más se sobrestima al planificar y la única que cambia según lo que vendas. Tallarinera, ñoquera, raviolera o cortadora de tapas: el resto de la fábrica es el mismo para todos.

Qué hace falta según lo que quieras producir

La columna de la derecha es la secuencia completa, no la máquina que hace el producto. Todo lo que está antes de la flecha final es condición para lo que viene después.

Fijate en una sola excepción: el ñoqui no pasa por lámina. Es el único formato que se puede producir sin laminadora, y por eso es la puerta de entrada más barata y más simple al rubro.

En todos los casos, después de la máquina de formato hay dos etapas que no son máquinas y que definen cuánto podés producir de verdad: el oreo en bandeja y el frío.

Tallarín (3 mm) y fetuccini (6 mm)Mezcladora → laminadora → tallarinera
ÑoquisMezcladora → ñoquera
Ravioles, sorrentinos, raviolonesMezcladora → laminadora → raviolera (+ línea de relleno)
Tapas de empanada y pascualinaMezcladora → laminadora → cortadora de tapas
Lasaña y canelonesMezcladora → laminadora (corte a medida, sin máquina de formato)
PappardelleMezcladora → laminadora (corte a cuchillo, 20 a 30 mm)

Los cuatro recorridos, uno por uno

Tallarines y fetuccini. Es la pasta al corte y es el centro de la carta de cualquier fábrica: donde está el volumen. Después de laminar hay que relajar la lámina diez a veinte minutos tapada —si se corta sin relajar, el fideo se acorta y se ondula en la bandeja, y la culpa se la lleva la máquina—, cortarla en tiras de 25 a 30 cm y pasarla por la tallarinera. El espesor manda el formato: 1,0 a 1,3 mm para tallarín de 3 mm y 1,2 a 1,6 mm para fetuccini de 6. Un cortante de 6 mm alimentado con lámina de 0,8 mm no da fetuccini, da una cinta que se rompe. A la salida se espolvorea con sémola —mejor que harina fina, porque no se hidrata ni forma engrudo— y se arma el nido, de 80 a 120 gramos, apoyado suelto en la bandeja: un nido apretado se pega por dentro y se cocina en bloque.

Ñoquis. Es la línea más corta que existe y la más fácil de instalar en un local que ya funciona, porque no lleva laminadora. La papa se cocina con cáscara, al vapor o al horno —pelada y en cubos absorbe agua que después hay que compensar con harina—, se pisa en caliente y se orea el puré. La mezcla es corta: se para cuando desaparece la harina. Amasar de más es el error conceptual más frecuente de quien viene de panadería. Después la máquina arma, corta y marca la pieza en una sola pasada. Nuestra ñoquera trabaja con varias recetas —papa fresca, escamas, mezclas— con una condición: que la masa no quede pegajosa, porque una masa pegajosa se adhiere al arrastre y el corte deja piezas unidas. Lo exigente de esta línea no es la máquina: son la cocción de la papa y el área de oreo.

Ravioles, sorrentinos y raviolones. Es la línea más compleja porque son dos corrientes que se juntan: la de masa —mezclado, reposo, laminado— y la de relleno —cocción, picado, mezclado, escurrido y enfriado—, que va en paralelo y casi siempre el día anterior. La máquina recibe dos tiras de lámina de 0,8 a 1,2 mm cada una, deposita el relleno entre las dos y sella y corta con un molde. Tres parámetros definen el resultado y solo uno lo da la máquina: espesor de masa, relación masa/relleno y temperatura del relleno, que tiene que estar frío, del orden de 4 a 6 °C, firme y bien escurrido. Un relleno tibio moja el borde donde tiene que sellar y el síntoma es que las piezas se abren siempre por el mismo lado. Y el sorrentino es el formato que ordena la conversación: es el que mejor se vende y el que peor sale en una máquina que no está a la altura, así que conviene probar cualquier equipo con sorrentinos y no con ravioles. En esta categoría no fabricamos máquina: lo que aportamos es criterio sobre qué mirar antes de comprar una, y el resto de la línea —mezclado, laminado y frío— sí lo cubrimos.

Tapas de empanada y pascualina. Es el rubro de al lado y arranca con una diferencia que no es menor: la masa de tapa lleva grasa, del orden del 8 al 15 % sobre el peso de la harina, y con masa de pasta los discos se retraen, se secan y se rajan en el repulgue. El reposo pesa todavía más que en pasta: un disco cortado sin reposo sale de 14 cm y a los veinte minutos tiene 13,2. El espesor de destino va de 1,3 a 2,0 mm en empanada y de 1,0 a 1,5 en pascualina. Y hay un dato que casi nunca entra en las cuentas: el retal es del 25 al 35 % de la lámina y se puede reprocesar, pero arriba de un 20-30 % de retal reincorporado la masa se pone nerviosa y los discos salen ovalados. El cuello de botella de una línea de tapas nunca es la cortadora: es el amasado y el laminado.

Las máquinas que fabricamos

Mezcladora volcable MV70M — CAD Máquinas Alimenticias

Mezcladoras volcables

Etapa 1 · 12,5 a 50 kg de harina

Cuatro modelos de 80 a 160 litros. Eje y paletas en acero inoxidable 304 y volcado en tres posiciones. Los modelos de carne sirven además para relleno y picada.

Laminadora pesada LAM300C — CAD Máquinas Alimenticias

Laminadoras pesadas

Etapa 2 · 300 y 400 mm

Rolos macizos de acero inoxidable 420 y transmisión a engranajes rectos, no caño ni cadena. Es la máquina que hay que respetar y la que define todo lo que viene después.

Tallarinera T300 — CAD Máquinas Alimenticias

Tallarineras

Etapa 3 · 300 y 400 mm

Dos cortes, 3 y 6 mm: tallarín y fetuccini. Rascadores de bronce, rolos cortantes en inoxidable 420 y chasis inoxidable sin pintura.

Ñoquera automática ÑOQ40V — CAD Máquinas Alimenticias

Ñoquera automática

Etapa 3 · 40 kg/h

Arma, corta y marca en una sola pasada, con enharinador regulable y placas de acrílico transparente para ver el proceso mientras trabaja.

Cortadora de tapas

Etapa 3 · 400 docenas/hora

Cabezal intercambiable en 12, 13, 14, 15 cm y pascualina, corte con bisturí y apiladora con film separador. Construcción en acero inoxidable.

Combos de fábrica

Las líneas armadas

Las tres configuraciones de arranque, media y completa, con el equipamiento de cada una y el número final.

Lo que no resuelve ninguna máquina

Entre la máquina de formato y la venta hay dos etapas que no se compran en un catálogo y que fijan el techo real de tu producción.

El oreo. Una a dos horas en bandeja, capa única, hasta que la pieza pierde pegajosidad superficial. Es lo que más metros cuadrados consume de toda la fábrica y se resuelve con carros verticales de 15 a 20 bandejas, no con más mesada. Ochenta kilos de ñoquis en oreo son sesenta a ochenta bandejas al mismo tiempo. Reservale el lugar en el plano: es el error de layout más común del rubro.

El frío. Heladera para el reposo de la masa y el relleno, freezer para el terminado. Y una regla que vale para pasta rellena y para ñoqui: se congela en placa y separado, nunca en bolsa. Se orea, se dispone en bandeja sin que las piezas se toquen, se congela y recién cuando están duras se pasan a bolsa.

Por eso el orden de compra pone el frío en tercer lugar, antes que la máquina que hace el producto que querés vender. Es contraintuitivo y es la recomendación que más veces damos.

El orden de compra

  • 1 · Mezcladora
  • 2 · Laminadora
  • 3 · Frío: heladera y freezer
  • 4 · Máquina de formato
  • Excepción: la ñoquera va sin laminadora

Seguir por acá

Si ya tenés claro el recorrido, estas son las páginas que responden lo que viene después.

Preguntas frecuentes

Sobre qué equipo hace falta y en qué orden.

Como mínimo dos: una mezcladora y una máquina de formato. Si el formato es ñoquis, con eso alcanza, porque el ñoqui no pasa por lámina. Para cualquier otro producto —tallarines, ravioles, tapas, lasaña— hace falta además una laminadora, porque todos trabajan sobre lámina calibrada. Y siempre, aunque no sea una máquina, superficie de bandejas para orear y frío para guardar.

La mezcladora, y después la laminadora. No es una preferencia: es una dependencia técnica, porque la tallarinera, la raviolera y la cortadora de tapas trabajan sobre lámina y sin laminadora quedan esperando. El tercer lugar es para el frío, que no produce nada y por eso se olvida, pero define cuánto podés stockear. La máquina de formato va cuarta. La única excepción es la ñoquera, que se puede comprar antes que la laminadora.

Para hacer pasta rellena hacen falta tres cosas: masa mezclada, lámina calibrada de 0,8 a 1,2 mm y una máquina que deposite el relleno y selle. Sin laminadora no hay raviolera posible, porque la máquina se alimenta con dos tiras de lámina pareja. Nosotros hoy no fabricamos máquina de pasta rellena, así que en esa categoría lo que aportamos es criterio sobre qué mirar antes de comprar una: molde, dosificador regulable, enharinador y rascadores. El resto de la línea sí lo cubrimos.

Trabaja con varias recetas —papa fresca, escamas, mezclas y las variantes de cada fábrica— con una condición: que la masa no quede pegajosa. No es una limitación de esta máquina en particular, es la ventana de consistencia que tiene toda ñoquera: una masa pegajosa se adhiere al arrastre y a la boca de salida, y el corte deja piezas unidas. El punto de masa es lo que hay que aprender, y cambia con la variedad de papa y con la temporada.

Del ancho de la máquina de formato que vayas a tener dentro de dos años, no de la que comprás hoy. Una laminadora más angosta que la máquina que va después es un cuello de botella permanente y no se arregla con nada. Si el plan incluye un equipo de formato de 400 mm, comprar una laminadora de 300 hoy es comprar dos veces. Fabricamos los dos anchos, 300 y 400 mm, con la misma arquitectura de rolos macizos y transmisión a engranajes.

Sí: entregamos, instalamos y ponemos en marcha, y no nos vamos hasta que alguien de tu equipo esté produciendo.

Decinos qué querés producir y armamos la línea

Con tres datos alcanza para empezar: qué formatos pensás vender, cuántos kilos por semana y qué tenés hoy de espacio y de frío.

Con eso te devolvemos la línea completa en orden, con lo que entra en la primera compra y lo que conviene dejar para la segunda etapa, y te decimos qué de lo que ya tenés se puede seguir usando.

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