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Laminadoras pesadas

La máquina bisagra de una fábrica de pastas: las máquinas de formato no trabajan sobre masa, trabajan sobre lámina. Dos modelos, de 300 y 400 mm de ancho útil, los dos con rolos macizos de acero inoxidable 420 y transmisión a engranajes rectos.

Qué resuelve la laminadora

La raviolera necesita dos tiras calibradas, la tallarinera una lámina del espesor exacto del fideo, la cortadora de tapas una banda pareja. Sin laminadora todas esas máquinas son adornos caros, y quien las compra primero termina laminando a palote o comprando masa hecha, que es exactamente el proveedor del que se quería independizar.

Pero la laminadora no es solo un paso de logística: es la máquina que termina de hacer la masa. Lo que sale de la mezcladora es un granulado húmedo apenas cohesionado, y lo que lo convierte en lámina de trabajo es el sobado. La presión entre los rolos compacta el granulado y expulsa el aire, el pasaje repetido desarrolla y orienta la red de gluten en el plano de la lámina —que es el nervio que hace que un tallarín se sostenga en el agua— y el conjunto iguala la hidratación.

Por eso en pasta fresca se dice que la masa se soba y no se amasa. Y hay algo que sí es universal, más allá de la receta de cada fábrica: el espesor tiene que ser constante. Una lámina que varía medio décimo entre el centro y el borde da ravioles de la fila del medio más pesados que los de los costados, o tallarines que en la misma bandeja se cocinan en tiempos distintos. Esa constancia no depende del operador: depende de cómo esté construida la máquina.

Qué mirar antes de comprar una laminadora

Rolos macizos o de caño

Un rolo es una viga apoyada en dos extremos y flexa en el centro. Uno macizo flexa menos que uno de caño del mismo diámetro, porque tiene material donde el caño tiene aire. Es la diferencia constructiva más importante y la más invisible.

El acero de los rolos

El inoxidable 420 es martensítico y templable: es el acero de los cuchillos, aguanta el desgaste y el contacto de los rascadores sin marcarse. Preguntá siempre si el acero es material o si es un tratamiento superficial, porque todo tratamiento superficial se gasta.

Transmisión a engranajes o a cadena

La cadena es más barata y funciona bien al principio, pero se elonga con el uso: aparece juego, el rolo conducido se atrasa y la lámina sale con marcas periódicas. Un engranaje recto no se elonga, porque la relación la fija el dentado.

El ancho útil

Regla práctica: la laminadora conviene igual o más ancha que la máquina que va después. Con margen se recorta el borde —que siempre sale peor que el centro— y se reamasa. El ancho define además cuántas tiras salen por pasada, que es tu ritmo real.

La regulación de luz y los rascadores

Que la regulación sea simétrica, porque si los extremos no se mueven lo mismo la lámina sale en cuña. Y del rascador —la pieza que limpia el rolo en cada vuelta— preguntá el material y si se consigue de repuesto: el bronce limpia sin rayar, el acrílico se astilla.

Los dos modelos

Comparten la misma arquitectura: rolos macizos de acero inoxidable 420, transmisión a engranajes rectos y una estructura pesada, que es una virtud en esta máquina porque lo que no puede pasar es que se mueva o vibre con la masa entrando. Lo que cambia es el ancho útil y el motor. Precios de lista de agosto de 2026, sin impuestos, sujetos a confirmación al momento de cotizar.

Laminadora pesada LAM300C — CAD Máquinas Alimenticias

LAM300C

300 mm de ancho útil

Para qué está pensada

El ancho que resuelve la mayoría de los proyectos: panadería que suma pastas, rotisería, casa de comidas y fábrica chica que trabaja con máquinas de formato de 300 mm. Es la laminadora con la que arranca casi todo el que monta una línea de pasta al corte, de pasta rellena o de tapas.

Beneficios

+Rolos macizos de acero inoxidable 420: un rolo macizo no se deforma y el 420 no se marca con el rascador

+Transmisión a engranajes rectos, sin cadena que se elongue ni tensor que se quede sin recorrido

+Motor de 1 HP, dimensionado para no frenarse en la primera pasada con el bollo entero

+Alimenta tallarinera, raviolera o cortadora de 300 mm sin ser el cuello de botella

Ficha técnica

Ancho útil300 mm
RolosMacizos · acero inoxidable 420
TransmisiónEngranajes rectos
Motor1 HP
EstructuraPesada, para apoyo firme y nivelado

Precio de lista
Desde $6.500.000 + impuestos
Precio de lista sin impuestos · agosto 2026 · sujeto a confirmación

LAM400C

400 mm de ancho útil

Para qué está pensada

Para la fábrica instalada con varias líneas y para el proyecto que ya sabe que su máquina de formato va a ser de 400 mm. El ancho es lo que decide cuántas tiras salen por pasada y por lo tanto el ritmo real de la jornada: cada centímetro de más son menos pasadas para el mismo kilaje.

Beneficios

+100 mm más de ancho útil por unos $600.000 + impuestos de diferencia: el salto de precio suele ser menor que el salto de producción

+Los mismos rolos macizos de acero inoxidable 420 y la misma transmisión a engranajes rectos

+Motor de 1,5 HP, acorde al ancho

+El ancho correcto si tu plan a dos años incluye una máquina de formato de 400 mm

Ficha técnica

Ancho útil400 mm
RolosMacizos · acero inoxidable 420
TransmisiónEngranajes rectos
Motor1,5 HP
EstructuraPesada, para apoyo firme y nivelado

Precio de lista
Desde $7.100.000 + impuestos
Precio de lista sin impuestos · agosto 2026 · sujeto a confirmación

Laminadora pesada LAM400C — CAD Máquinas Alimenticias

Cómo se compara, dicho derecho

Esta es la categoría donde más se nota cómo está construida la máquina: la laminadora fija el espesor de todo lo que viene después, y lo que lo sostiene en el tiempo son los materiales y la transmisión.

Lo que la define son dos decisiones constructivas, las dos más caras de fabricar:

  • Rolos macizos de acero inoxidable 420 en lugar de rolos de caño de acero no inoxidable. El rolo que flexa deja la lámina más gruesa en el centro que en los bordes; el operador lo compensa cerrando la luz y entonces los bordes salen demasiado finos y se rompen. No aparece el primer día: aparece cuando la deformación se vuelve permanente.
  • Transmisión a engranajes rectos en lugar de cadena. La cadena se elonga porque se desgastan los bujes, y cuando se elonga la lámina sale con marcas periódicas y el espesor deja de ser constante. La contra también hay que decirla: si se rompe un diente, el repuesto es más caro que una cadena.

Cuál conviene depende de cuántas horas por semana la vas a usar. Para tres horas los jueves, la diferencia no se va a notar nunca. Para dos turnos diarios durante cinco años, se nota en el producto.

Y una recomendación sobre la LAM400C: si estás evaluando el ancho de 400, vení a verla trabajar con tu masa antes de decidir. El salto de 300 a 400 mm se aprovecha distinto según el formato que produzcas, y media hora de prueba en la fábrica resuelve la duda mejor que cualquier ficha técnica.

Lo que va antes y lo que va después

La laminadora está en el medio de la línea: recibe masa de la mezcladora y alimenta a todas las máquinas de formato.

Preguntas frecuentes

Las que más nos hacen sobre laminadoras.

La laminadora calibra y la sobadora no. Una sobadora reduce y homogeneiza la masa, pero termina en espesores muy por encima de lo que pide la pasta fresca, que trabaja entre 0,8 y 2 mm según el producto. La laminadora ajusta la luz de rolos a décimas de milímetro y permite repetir mañana el mismo espesor de hoy. Si tenés sobadora, ayuda para las primeras pasadas, pero no reemplaza a la laminadora.

Depende del producto. Como orientación: tallarín y fettuccine entre 1,0 y 1,6 mm; raviol y sorrentino entre 0,8 y 1,2 mm por lámina; lasaña y canelón entre 0,8 y 1,2 mm; tapa de empanada entre 1,3 y 2,0 mm y pascualina entre 1,0 y 1,5 mm. Dos advertencias: en pasta rellena hay dos láminas, así que una pieza armada con dos de 1,2 mm tiene un borde de 2,4 mm que cocina crudo; y el número que vale es el que mide un calibre sobre la lámina, no el que dice la escala del volante.

El ancho lo fija la máquina de formato que va después, no la laminadora. La regla es que la laminadora sea igual o más ancha que la raviolera, la tallarinera o la cortadora que vas a alimentar, porque los bordes de una lámina siempre salen peor que el centro y conviene tener margen para recortarlos. El error clásico es elegir el ancho por precio y descubrir seis meses después que la máquina de formato que se quiere es de 400 mm: ahí se compra dos veces. Decidilo mirando el plan a dos años.

Casi siempre es flexión de rolo. Un rolo trabaja como una viga apoyada en dos extremos con la presión de la masa empujando hacia afuera, y flexa en el centro: cuánto flexa depende de si es macizo o de caño y de su diámetro. La consecuencia práctica es fideos de distinto grosor en la misma pasada o piezas del centro más pesadas que las de los costados. La prueba que lo detecta lleva cinco minutos: laminar medio metro, cortar y medir con calibre en los dos bordes y en el centro.

La LAM300C arranca en $6.500.000 + impuestos y la LAM400C en $7.100.000, las dos sin impuestos, con rolos macizos de acero inoxidable 420 y engranajes rectos.

Sí, y no es un flete: entregamos, instalamos, ponemos en marcha y enseñamos a operarla. Consultanos con tu localidad y te decimos cómo queda tu caso.

Precios de lista de agosto de 2026, expresados en pesos y sin impuestos. No incluyen gastos de envío ni instalación, y están sujetos a confirmación al momento de cotizar.

Decinos qué máquina va después y te decimos qué ancho comprar

El ancho de la laminadora es la decisión que más caro sale cambiar después, porque no se arregla con nada: una laminadora más angosta que la máquina de formato es un cuello de botella permanente.

Escribinos con tres datos: qué máquina de formato tenés o vas a tener, cuántos kilos por semana estimás y cuántas horas por jornada pensás laminar. Con eso te decimos qué ancho te sirve y si te conviene una máquina o dos.

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