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Sumar pastas frescas a tu panadería

Ya tenés local, clientes, frío y gente. Lo que te falta es el formato. Te contamos qué máquina hace falta para empezar, cuánto espacio ocupa y qué se puede hacer con lo que ya tenés.

Por qué las panaderías terminan sumando pastas

Una panadería vende todos los días a la misma gente del barrio, y esa gente compra pastas frescas todas las semanas. Hoy se las compra a otro.

La pasta fresca resuelve tres cosas que a una panadería le importan: usa la misma harina que ya comprás por bolsa, se produce en las horas muertas de la tarde, y tiene una rotación de fin de semana que complementa perfecto la caída del sábado a la tarde en panificados.

Y hay algo que no es menor: no necesitás cambiar de negocio ni de local. Necesitás una máquina, un lugar donde orear y frío.

Las tres cosas que hay que resolver

El formato

Por dónde arrancar. La ñoquera es la entrada más simple porque no necesita lámina: mezcladora y ñoquera y ya tenés producto terminado.

El espacio de oreo

La pasta recién hecha necesita reposar antes de envasar. Es el problema que nadie prevé y el que más limita la producción real.

El frío

Producís martes y vendés viernes. Sin freezer o cámara, la producción se te ata al día de venta y perdés la ventaja.

Qué tenés que ya sirve, y qué no

Buena parte del equipamiento de una panadería no se reutiliza para pastas, y conviene saberlo antes de presupuestar:

  • La amasadora de panadería no reemplaza a la mezcladora. Una espiral está hecha para masas de 55 a 65 % de hidratación y desarrollo de gluten. La masa de pasta trabaja al 30-35 % y justamente no se busca desarrollar el gluten. Se puede empezar con la que tenés, pero no es lo mismo.
  • La sobadora sí ayuda, si la tenés. Pero no reemplaza a la laminadora: la laminadora de pastas calibra a décimas de milímetro y termina en un espesor que la sobadora no da.
  • El horno no entra en juego. Salvo que hagas pascualina o tapas, la pasta fresca no pasa por horno.
  • El frío que tenés seguramente alcanza para empezar, y es la mejor noticia: es lo más caro de sumar.

En resumen: lo que tenés que comprar sí o sí es la máquina de formato. El resto se resuelve con lo que hay o se suma después.

Por dónde empezar, según lo que quieras vender

Ñoquera automática ÑOQ40V — CAD Máquinas Alimenticias

Ñoquera ÑOQ40V

La entrada más simple

40 kg/h, unas 400 porciones. No necesita laminadora: va directo de la mezcladora al producto terminado.

Mezcladora volcable MV20M — CAD Máquinas Alimenticias

Mezcladora MV20M

12,5 kg de harina

La más chica de la línea, para arrancar. Eje y paletas en acero inoxidable 304, volcable en tres posiciones.

Tallarinera T300 — CAD Máquinas Alimenticias

Tallarinera T300

El paso siguiente

Tallarín y fetuccini, los dos formatos que más rotan. Requiere laminadora: es la segunda etapa, no la primera.

Preguntas frecuentes de panaderos

Las que nos hacen antes de decidirse.

Para empezar, dos: una mezcladora y una máquina de formato. Si el formato elegido es ñoquis, con la ñoquera alcanza porque no pasa por lámina. Si querés tallarines, ravioles o tapas, además hace falta una laminadora. La secuencia mínima para pasta al corte es mezcladora, laminadora y tallarinera.

Se puede empezar, pero no es lo mismo. Una amasadora espiral está diseñada para masas de 55 a 65 % de hidratación y para desarrollar gluten. La masa de pasta trabaja alrededor del 30-35 % y no busca desarrollo de gluten: por eso las mezcladoras de pasta tienen paletas y no espiral. Con la espiral vas a tener una masa menos pareja y más trabajo manual.

Menos del que se imagina para la máquina, y más del que se imagina para el oreo. La ñoquera ocupa el largo de una mesada. Lo que realmente hace falta es superficie de bandejas para que el producto repose antes de envasar, y eso se resuelve con un carro de bandejas que ocupa menos de un metro cuadrado de piso.

Depende de a cuánto vendés y de cuánto pagás hoy si estás comprando pasta a un tercero. La cuenta correcta no es contra el precio de la máquina sino contra la diferencia de margen entre producir y comprar, multiplicada por los kilos semanales. Es exactamente lo que resuelve el flujo de fondos que podés descargar; si querés lo hacemos juntos con tus números.

La pasta fresca es un producto alimenticio distinto del pan a los efectos del registro, así que en general hay que ampliar el rubro habilitado y registrar el producto. Los requisitos cambian por municipio y por provincia, así que conviene consultarlo en tu bromatología local antes de comprar el equipo.

El formato se aprende en un día: la máquina hace la parte difícil. Lo que lleva algunas semanas es el punto de masa, que cambia con la harina, la humedad del ambiente y, en el caso de los ñoquis, con la papa. Por eso entregamos la máquina puesta en marcha y con alguien de tu equipo produciendo.

Contanos qué vendés hoy y te decimos por dónde empezar

No hay una única respuesta. Depende de qué te piden tus clientes, cuánto frío tenés y cuántas horas libres queda la cuadra a la tarde.

Escribinos con esos tres datos y te decimos qué máquina te sirve, qué podés hacer con lo que ya tenés y qué conviene dejar para el año que viene.

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